En toda ciencia que se precie hay que acotar el objeto de estudio antes de entrar directamente en materia. En este caso, para analizar el frikismo es necesario identificar primero al friki, vamos, que es como distinguir los huevos de la propia gallina… entendiendo los huevos de gallina de entre todos los huevos de ave que uno se puede encontrar por esos campos del señor.

Bien, como aperitivo para empezar, la wikipedia nos ofrece
una definición aceptable y políticamente correcta en extremo:

“Friki, friqui, frik o freaki en castellano, (que en la forma, y no necesariamente en el significado, procede del inglés freak, específicamente freaky, que significa raro, extravagante, estrafalario o fanático), es un término usado en el idioma español para referirse a la persona interesada u obsesionada al menos con un tema, afición, o hobby en concreto. El interés que presenta el friki, puede llegar en varios casos a que sea tachado de extravagante, o el integrar parte de una comunidad específica.”

La frikipedia , por su parte, nos ofrece una alternativa ligeramente menos correcta y pero quizás… más imaginativa:

“Clase o grupo social que se caracteriza por una serie de costumbres y formas raras, de tal modo que convierten una afición o tema en su forma de vida. Realmente son víctimas inocentes de una enfermedad conocida como Frikismo.”

No os digo que toméis estas definiciones a modo de dogmas, dado que no lo son. Afortunadamente, o por desgracia, el fenómeno friki no es tan facil de encuadrar como muchos piensan. Se realizan investigaciones, recopilación de datos estadísticos y de campo y se montan distintas escuelas que intentan dar una versión universal del objeto de estudio, aunque posiblemente no consigan una definición concreta jamás.

Curiosamente, esta situación me recuerda un poco a la teoría de
la comunicación, pero en fin.